OPINIÓN| Crisis en gobierno de Cuauhtémoc Blanco.

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Oswald Alonso|Los antecedentes que tenemos de Pablo Ojeda, como litigante o responsable de alguna área jurídica gubernamental, nos dicen que se trata de un profesional conocedor de la aplicación de las leyes.

Sin embargo, su permanencia en la secretaria de gobierno de Morelos, nos ha confirmado que ser buen abogado  no es sinónimo de buen negociador político, y que esa  diferencia dejó ver su incompetencia en el ejercicio de poder y en la administración pública.

Estas diferencias evidentes, producen hechos como los que Morelos ha vivido en la última semana. Me refiero al caos y muertes que ocurrió en el penal de mediana seguridad de Atlacholoaya, ubicado en el municipio de Xochitepec, Morelos.

En síntesis, los presos  del cártel de Los Rojos y del CJNJ, desataron una guerra por el control de la cárcel, murieron 7 y por lo menos 10 lesionados. Los custodios fueron sometidos  por horas y el control de esa cárcel estuvo en manos de los recluidos.

En las primeras horas del caos, el gobierno  rechazó un motín pero conforme pasaron las horas, y ante lo evidente por los video que se vieron en las redes sociales, que salían desde el mismo penal, las autoridades aceptaron la riña. Desde ahí marcaron la ruta de lo absurdo; después informaron lo inverosímil: que se había tratado de una  pela  por unos zapatos.

No aprendieron del error y al día siguiente las cosas empeoraron: mataron a 6 internos y por lo menos unos 10 custodios fueron tomados como rehenes. Horas después  dijeron haber controlado el caos. Para ello trasladaron a reos peligrosos a otras cárceles y anunciaron la renuncia de los funcionarios responsables del penal.

Estos lamentables acontecimientos y la respuesta oficial, colocan a Pablo Ojeda, a José Manuel Sanz (jefe de la gubernatura) y al gobernador Cuauhtémoc Blanco, en una posición indefendible. Los tres mostraron omisiones en cadena que pudieron haber terminado en algo mayor a no ser por la intervención de la federación.

Existe la suficiente evidencia como para advertir sobre los signos de una crisis dentro del gabinete del gobierno del exfutbolista profesional, por la mala toma de decisiones, por la falta de decisiones , sobre todo por el desconocimiento de la administración pública. Un elemento fundamental cobra relevancia en esta crisis: su negativa a aceptar el error, para cambiar lo que en el gabinete no funciona, y con humildad incluir en un equipo a quienes sí saben. Veo lejana esa posibilidad con esa inexperiencia que cargan.