OPINIÓN|Pasamos del estamos hasta la madre al, ¿y ahora qué?

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Oswald Alonso|El Diccionario de Política de Bobbio, Matteucci y Pasquino, dice que el termino griego, hegemonía, significa “dirección suprema” utilizada para indicar el poder absoluto conferido a los jefes de los ejércitos, llamados justamente egemoni, o sea guías.

El termino anterior sirve para instalarlo en el debate público, ahora que todos hablan de la hegemonía del narco en México, que ha sometido al Poder Legal, al Estado mexicano, y que  una vez más  hinca a quienes representan al sistema legalmente constituido, los abofetea públicamente con muestras de poder con el asesinato de los niños junto a sus madres LeBarón, desaparecidos después en la lumbre del infierno de los inocentes.

¿Quién tiene la hegemonía de un país, el Estado o el narcotráfico (poder fáctico)? La respuesta es  “ovidia” tropicalizando el termino en tiempos de violencia por el caso Sinaloa.

Aunque parece que la respuesta la tenemos en la punta de la mente, no es tan fácil desarrollarla sobre todo con la indignación e impotencia de saber de las atrocidades contra la familia LeBarón, tres veces víctima, porque ahora debemos agregar el  rabioso y cobarde ataque de seguidores y bots del presidente Andrés Manuel López Obrador, quienes disparan para defender la imagen de un presidente, una versión perversa que sugiere que los Lebarón fueron víctimas por un problemas de disputa  de agua y otras patrañas más. ¿Quién tiene la hegemonía, el presidente o el narco?

Retomando las ideas del poeta Javier Sicilia, que no pidió ser víctima de la violencia, creo que  hemos pasado del “estamos hasta la madre” al,  ¿ahora que hacemos?¿cómo le quitamos la hegemonía al narco?

La expresión desconcierta en un principio pero nos coloca en un cuestionamiento natural: ¿acaso ya no nos indigna nada, ya no nos sacan  rabia los asesinatos de  bebes, niños y sus madres en Chihuahua? ¿tenemos que dar un manotazo?¿quien tiene que dar el manotazo?

El poeta en silencio, Sicilia, ha sugerido que es momento de que volvamos a salir a las calles  para que asuma la hegemonía un nuevo líder, también sugiere que puede ser Julian Lebarón, el activista, familiar de las víctimas, quien convoque a movilizar a un país,  cuyo presidente  sigue la misma estrategia de seguridad que Calderón y peña, y que traicionó  a las víctimas de la violencia al no atender de fondo el problema.

¿Podría ser Sicilia el que nuevamente convoque a una caravana de víctimas? Lo escuche decir que ya no tienen la fuerza porque entre otras cosas, su fuerza moral se ha visto atacada por los mismos seguidores del presidente, desde el partido Morena, cuando ahí había una reserva moral para cambiar al país pero tampoco han asumido su compromiso histórico.

No basta con  tener fuerza moral, dice, la tiene el sub comandante Marcos con el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y no pasa nada, es descalificado. Entonces, con esta idea catastrifista y sin cohesión, ¿para dónde vamos?¿quien quitará hegemonía al narco?

Estamos frente a un problema grave, porque el ultimo Tlatoani que nos quedaba ahora es presidente; no hay otro, no hay sustituto, no  dejó heredero, y si lo existe aún no brota desde las cenizas de un país lleno de fosas y muertos.

Quienes piensan que no existe un nuevo líder   con  fuerza moral que arrebate hegemonía al narco, parece que tienen razón, que  solo se está a la espera del milagro guadalupano, de que algo aparezca, algo surja de lo impensable, de lo inhumano o lo divino. ¿Será que necesitamos actos radicales sin el extremismo islámico, sin violencia, para virar en este país?

Mientras despierta ese nuevo líder, ¿qué hacemos con la hegemonía que debía tener el guía de este país y que está en manos del poder fáctico? Esperar el milagro de entre vivos y muertos.